Soy tan nazi que odio las palabras huecas, tan nazi que odio que un alguien abuse de otro alguien, que odio no saber expresar lo que quiero, no pensar lo que siento, las cucarachas, los helados de limón, el hardcore, el bakalao, el punk vacío, el mal flamenco, el hip-hop sensacionalista, el pop cutre
Odio los libros con muchas palabras y poco significado.
Las grandes producciones hollywoodienses que se consideran cine.
Repudio a Jorge Bucay y a Paulo Coelho. Odio la sal. Me repugna que los símbolos se desvaloricen y los logotipos se sobrevaloren. Odio ver el esqueleto de los edificios, el agua correr por el asfalto, las flores de plástico, las naturalezas muertas. Soy tan nazi que no soporto la discriminación de ningún tipo. No me son agradables quienes siguen una ideología porque sea de masas. No me gusta que la gente se eche una kufia (palestino) al cuello si no tiene ni puta idea de qué significa para este pueblo. Me molesta que me muevan mientras escribo y que me miren cuando dibujo, que la gente crea que me conoce sólo porque piensa que soy de determinada forma, que me metan en un saco, que me coloquen la etiqueta de hippie sin saber nada sobre este movimiento o sobre la Era de Acuario, o sobre el amor libre, o sobre nada.
Me gusta la vida. Me gusta que me apasione la psicología. Que dentro de la psicología haya una vía para cambiar, que apueste por la comprensión y no por la fuerza. Me gusta que me guste lo complicado, porque es más divertido. Me gusta que me guste la ironía, el insulto cariñoso, el insulto fácil, los dobles sentidos, los dobles sentidos con connotaciones sexuales, las personas inteligentes, las mañanas con sol, la cultura, la cultura que se respira en la FNAC, que llueva sobre mí, el olor a césped, el olor a mar, la universidad, coger ramitos de tomillo y romero en el monte, todo aquello que fue y ya no es, la música, la mitología, la ciencia, hablar en catalán, Harry Potter, la magia, la fantasía.
Estar loca, las voces, el silencio, tu respiración en medio del silencio, tu silencio.
Estar contigo, estar sola contigo.
El tacto de las cosas ásperas, llegar a casa con libros recién comprados, escribir sobre el vaho de los cristales, mandar a alguien a la mierda (aunque sea broma o pida luego perdón), conocer gente de formas poco habituales, conocer a gente poco habitual, hacer fotos y creer que valgo para ello, dibujar sirenas, los sombreros, la asimetría, la imperfección. Hablar sobre arte, cine, cocina, música, sexo, sobre nada en especial, sobre personas que quiero, estar salida, estar cachonda. Dormir en clase, el rasgueo de los lapices en el papel, ruidos de papeles en los exámenes, ir a restaurantes snobs y pedir un sándwich, las crestas, la genialidad de algunas personas, las batallitas de los señores mayores, estudiar de madrugada, los juegos de miradas, mis manos, las manos de todo el mundo, mirar las manos, hablar de manos, cogernos de las manos, tender una mano. Las preguntas inteligentes, la gente curiosa, las palabras que desconozco, que me comparen con Amaral, que me acusen de piscis, componer canciones que jamás verán la luz, encender velas, perder el tiempo y olvidarme de relojes, cantar en la intimidad, escribir, escribir
Escribir lo que me gusta y lo que no me gusta










